Hace ya tiempo que los clientes
participan en la creación de productos. Desde hace poco también se les implica
en la definición de precios mediante el procedimiento Pay-What-You-Want (PWYW).
Esto posibilita a los compradores elegir el importe que desean pagar. La
comunicación digital facilita este tipo de definición de precios, en tiempo
real y sin necesidad de estar presentes.
El interés para algunos
académicos proviene de la prolongación de la interacción, permitiendo a los
clientes participar en todos los aspectos de realización del servicio, incluido
el precio. Un ejemplo es BidMyBill, una plataforma en la que los clientes
pueden colocar su contrato de telefonía móvil. Por un lado se analizan las
últimas facturas y se calcula el volumen de la prestación. Por otro las
empresas pueden pujar por un cliente ofreciendo la mejor oferta. De forma
similar funciona priceline.com esta vez para vuelos, noches de hotel y coches
de alquiler.
Lo sorprendente es que
esto no genera pérdidas en los ingresos o los réditos. Los análisis demuestran
que el procedimiento de pagar lo que uno quiere tiene sus razones de éxito. Los
clientes que pueden determinar el precio a pagar seguramente volverán a la
misma marca y el modelo atrae a clientes que jamás se habrían acercado a la
marca. Aun así esto no será una herramienta para marketing de masaspero sí
puede ser útil como herramienta de marketing para empresas con deseos de
innovar según reocoge marketing-trendinformationen.de




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